¿Qué son los sentidos? ¿Cómo actúan? ¿En qué nos benefician? ¿Debemos dejarnos guiar única y exclusivamente por ellos?
Todo aquello que se presenta en nuestras vidas
termina siendo cuestionado por nuestros sentidos. Si tratamos de entender, o
simplemente conocer, la realidad podemos recurrir a dos herramientas, bien la
razón o bien los sentidos. Cada uno de los términos mencionados podrán
aportarnos diferentes cuestiones que habrá que tratarlas de manera que se
adecue a estas, o lo que es lo mismo, tratarlas de forma diferente.
Si nos centramos en los sentidos, podemos
diferenciar entre conocimiento sensible y racional. Centrándonos en el
conocimiento sensible, vemos que este estudia todo aquello que nos aportan
nuestros sentidos, dando como resultado el proceso, hecho en nuestra mente, de
toda la información que nos ha llegado desde nuestros sentidos, procurando así
que captemos todo lo que sucede a nuestro alrededor. Este conocimiento lo
conforman las sensaciones y la percepción, lo cual conlleva a que haya una
serie de factores que interceden en nuestras percepciones sensitivas, como son
los fisiológicos, en los cada especie posee unos principios perceptivos para
captar diversos estímulos; los personales, en los que de entre todos los
estímulos que recibimos, tan solo escogemos aquellos que para nosotros producen
un mayor interés y los socioculturales, en los que el ambiente y nuestro propio
círculo social establecen nuestra percepción de la realidad.
En cuanto al conocimiento racional, podemos
decir que es algo más abstracto, pues trabaja con: conceptos, que no son otra
cosa que representaciones mentales que empleamos para poder entender aquello
que percibimos; juicios, que podríamos definir como oraciones sostenidas
por alguien y que cuentan con la capacidad de ser verdaderas o falsas y por
último, razonamientos, es decir, cadenas de juicios que se enlazan a través de
leyes lógicas que hacen que la verdad que obtenemos dependa de la verdad de los
juicios empleados.
Hay tres puntos de vista o posturas filosóficas
que luchan entre sí para decidir que papel deben desempeñar los sentidos y
la razón en el conocimiento, los cuales expongo a continuación:
El "racionalismo", sostiene como
único conocimiento válido aquel que procede de la razón, desconfiando así
de los sentidos.
El "empirismo", defiende que la única
fuente de conocimiento son nuestros propios sentidos.
El "criticismo", predica que no hay
conocimiento que pueda considerarse como válido si no se basa en la experiencia
sensible, aunque si admiten conceptos e intuiciones que no vienen de la
experiencia y que, por tanto, se consideran necesarios para crear el conocimiento.
Tal y como yo lo veo, tanto la razón como los
sentidos son dos medios indispensables para alcanzar un elevado o
determinado nivel de conocimiento, pues al final uno no puede depender de
un único medio para alcanzar cualquier cosa a la que el individuo aspire, al
final siempre terminamos por tener cierta necesidad de contar con una segunda
alternativa, quizás simplemente para obtener una sensación de mayor seguridad,
o simplemente porque la mente humana no es capaz de depositar todas sus
expectativas, deseos o esperanzas en un único objeto. Dicho esto, comprendemos
que no siempre podemos fiarnos de nuestro sentidos, de igual forma que no
podemos fiarnos completamente de la razón, puesto que ambos pueden fallar en
algún momento, ya sea porque los primeros nos engañen o porque la segunda este
basada en un juicio o razonamiento que no sea del todo acertado.
Fue el propio Kant quien decía, "todo
nuestro conocimiento comienza merced a los sentidos, pasa luego al
entendimiento y culmina después en la razón", lo que constata mi idea
anteriormente expuesta, la cual considero que es una posición filosófica más
acercada al criticismo, ya que no descarta una de las posiciones para defender
la otra, sino que acepta ambas en cierto modo.
En conclusión, podemos ver como gracias a los
sentidos somos capaces de tomar decisiones que se adaptan a nosotros,
de la forma que consideramos más beneficiosa para nosotros mismos, y que junto
a la razón, nos hace ver si esas decisiones que han sido tomadas son las
idóneas.
Tras todo lo expuesto, comprendo que quizás Ramón Llull no estuvo tan desencaminado al decir "Cada uno de los cinco sentidos es filósofo".
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