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¿Es la libertad una ilusión?

 ¿Quién no se lo ha cuestionado? ¿Somos realmente libres o somos esclavos de nuestro propia existencia? ¿Vemos la realidad o es una "ilusión" de nuestra propia vida lo que sucede ante nuestro ojos?

Todo ser humano es firme a la hora de defender y ama la idea de que cuando toma algún tipo de decisión es plenamente consciente de ello. Sin embargo, a lo largo de la historia nos encontramos con distintas celebridades que han mostrado su desacuerdo ante tal afirmación. Es el caso del padre del psicoanálisis, Siomund Freud, quien defiende la idea de que son los traumas inconscientes de la niñez junto a nuestros deseos ocultos los que gobiernan en el ser humano. Baruch Spinoza, defensor del determinismo antropológico, solía decir que el ser humano siempre que elige lo hace condicionado por sus propios deseos y pasiones humanas, rechazando así completamente la idea de que el ser humano posea su absoluta libertad. Pero no tenemos que viajar tan lejos en el tiempo para escuchar este tipo de argumentos o creencias, pues el señor Patrick Haggard, neurocientífico de la "University Collegue" de Londres, afirma con rotundidad que existen y se han realizado múltiples estudios sobre el cerebro en los que se indica que antes de que seamos conscientes del simple hecho de decidir si vestir de un color u otro, o si salir a dar una vuelta por el parque o hacerlo por la avenida del pueblo, nuestro cerebro ya ha decidido. 

En lo que respecta a la ilusión, podemos diferenciar dos partes: una positiva, que es aquella parte que que causa entusiasmo y esperanza, aunque uno debe ser cuidadoso con esta parte, pues no es nada difícil traspasar la fina línea que hay entre estar ilusionado y ser un iluso. La otra cara de la moneda que  nos encontramos es la parte negativa de la ilusión, que se da cuando creemos que algo es real, pero en realidad no lo es.

La libertad. Entendemos por esta aquella capacidad que posee un sujeto para elegir voluntariamente entre distintas opciones sin que un ser externo interceda en esta decisión, ya sea obligándole o imposibilitándoselo.

La libertad se divide, de igual forma que la ilusión, en dos. Por un lado se nos presenta la libertad exterior, la cual no es otra que la ausencia de cualquier tipo de impedimentos externos a nuestro ser que nos imposibiliten actuar con "libre albedrío". Aunque alguien o algo nos privara de nuestra libertad externa siempre podríamos mantener nuestra libertad interna. La libertad interna es la capacidad que posee el ser humano de elegir entre las diferentes posibilidades en temas que le afectan directamente, es su libertad de voluntad. Uno de los problemas que nos plantea este tipo de libertad es la propia existencia del ser humano, en cuyo caso podemos diferenciar entre personas deterministas e indeterministas. Aquellos que se consideran deterministas, defienden que nuestras acciones no podían haber sido de otra forma a como fueron, así como defienden que la libertad humana es tan solo una apariencia que se sostiene en el propio desconocimiento del ser humano que tiene sobre las causas que establecen una acción. Aquellos que se denominan indeterministas creen que nuestras acciones se ven condicionadas por varios y diferentes factores. 

En lo que a mi misma respecta, la libertad es algo necesario que cada ser humano debe poseer para ser capaz de vivir. Cada uno debe ser libre de poder elegir qué hacer, cuándo y dónde, debe ser libre de juzgar, de pensar, de sentir, de creer, de respirar. 

De igual modo no soy ilusa. Soy consciente de que la propia libertad es una ilusión. ¿Acaso no está el ser humano atado? ¿No debe mirar siempre atrás cuando trata de tomar una decisión? Si la libertad realmente existiera, el ser humano no se detendría nunca a decidir sobre si debe elegir una posibilidad u otra, simplemente actuaría. No tendría que mirar por los demás, no tendría que calcular o medir las consecuencias de cada una de sus elecciones y actos. 

La libertad implica egoísmo, y esa es una realidad que el ser humano trata de opacar a sus ojos.

A pesar de todo ello, el ser humano necesita creer, en menor o mayor medida, que es libre. Porque sino, ¿qué sentido tendría la vida? ¿Por qué habría de vivir alguien que tiene escritos en su historia cada uno de los pasos que dará, desde que nace hasta que fallece?

Al final, todo hombre necesita aferrarse a la idea de  que posee libertad para ser capaz de vivir, aunque la sociedad, las obligaciones...la propia de existencia del ser humano diga lo contrario.

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